Hospital Cardiológico, 22 de agosto 2013.
Primera vez que voy a una visita con tan pocos payasos, un
poco extraña la sensación, al principio nos asustamos porque éramos 3 nuevas en
el cafetín, yo les dije a modo de broma: bueno ni modo una dupla y una
pasillera! Menos mal que llegaron en nuestro auxilio 5 o 6 yas@s más. En esta
visita nos pidieron hacer juegos calmados por el tipo de hospital. Me tocó
jugar con Capullito (Ingrid), me encanta su nombre, tierno como ella.
La primera habitación era una niñita con su mamá, la beba
nos observaba atentamente mientras cantábamos las canciones que su mamá nos
indicó que le gustaban, noté que la beba no hablaba, ni cantaba, yo le calculé
cerca de 3 años de edad, pero cuando le pregunté a la mamá tenía una año y
medio, allí mi dupla y yo entendimos, habíamos pensado que era de más edad, luego
de hacer rondas junto con su mamá y jugar con su muñeca Barbie, a la cual
arrulló mientras nosotras cantábamos, dejamos las burbujas mágicas de los
deseos en la habitación, para mí no son sólo bombas de jabón, sino burbujas
mágicas que permiten pedir deseos que se elevan al infinito y más allá! Esto le
encantó a mi dupla.
Seguimos por el pasillo y nos encontramos a Gabriel, un niño
como de 6 años y su mamá, nos fuimos a su habitación y allí jugamos, eso sí dirigidas
por él en todo momento, sacó juegos, nos mostró una canción en un dispositivo
de juegos, cantamos, bailamos y luego
salimos de la habitación porque él quería hacer una fiesta en el pasillo, allí
nos encontramos con su vecina de habitación Gabriela, quien no solo era su
tocaya en el nombre sino también en la condición médica, ella estaba acompañada
por su mamá, empezamos a darle a la piñata imaginaria, y se incorporaron otros
niños, recogimos caramelos y juguetes, y comimos gelatina de fresa que había
preparado Gabriel! Lanzamos burbujas
mágicas para que las mamás pidieran lo que deseaban, que a viva voz fue la
pronta mejoría de sus pequeños.
Como había varios niños en el pasillo las mamás nos
invitaron, así como en una fiesta, a pasar a la sala de estar, un espacio
amplio, limpio e iluminado donde pudimos jugar varios payasos con los niños,
mientras las mamás conversaban sentadas, fue el cierre de la visita!
Ese día estaba de cumpleaños mi hermayasa Shirley, quien decidió ir al Hospital a compartir con los niños ese día tan especial para ella, por eso fue la consentida del día!