sábado, 28 de diciembre de 2013

5ta visita: Hospital Pérez Carreño. La gaita y los amantes! 17 de agosto 2013



Este día me tocó jugar con Sofi (Sofia), quien sin yo saberlo escogió ir al área de adultos, tema que me generó un poco de estrés cuando me di cuenta porque prefiero los niños, los adultos usualmente juegan con doble sentido, y ese no es mi fuerte! Llegamos primero a una habitación donde estaba una ancianita y su yerna, así que empezamos a conversar y luego a cantar o hacer el intento, tratando de que ambas se animarán, después de un rato, la yerna que al principio estaba muy quietecita, casi tiesa! Sonreía y hablaba, hacía el intento de acompañarnos y de tocar alguno de los instrumentos improvisados que salieron de mi bolsito, la señora tenía una mirada triste, y de a ratos me parecía que iba a llorar. Cuando le pedí que recordara alguna canción de la infancia de las que le cantaba su mamá, para que cantáramos juntas, me dijo que a ella  nunca le cantaron, cosa que para mi fue bastante increíble dado que cuando mi hijo que hoy tiene 18 años, era un bebé hasta canciones le compuse, claro nada del otro mundo, bastantes simples y pero eso sí con mucho amor!

Pensé que ella tal vez  podía sucumbir a un ritmo que me llena de alegría de pies a cabeza que es la gaita, si la gaita maracucha, que es típica de la época decembrina, no sé por qué, ni me interesa, pero me sube el ánimo, como sube la espuma y se derrama cuando bates una gaseosa antes de abrirla! Si se rieron un poco de la locura de cantar gaitas en agosto, la señora no se sabía ninguna letra pero aun así intentó cantar! Así que luego de dejarlas entre risas y cantos seguimos a una habitación donde habían dos señores en cama, uno joven que no podía hablar porque estaba recién operado y otro bastante mayor que temblaba mucho. A ambos los acompañaban sus respectivas esposas y al joven 2 amigos, allí mi compañera del día propuso el tema de las amantes! Cosa que me pareció un poco loca, pero ella era la experta en visita de adultos, entonces se me ocurrió votar a favor y en contra de las amantes!

Y la cosa quedó 5 en contra y 3 a favor, pero tal vez el joven de no haber estado con su esposa en frente habría estado a favor y la cosa hubiera quedado pareja. No recuerdo si en esa habitación cantamos gaitas, pero sí que intenté que el señor mayor se calmara con respiración y recordando con los ojos cerrados un sitio que le gustara mucho, y su cara por instantes cambiaba y su ceño se hacía  menos fruncido.
Luego pasamos a una habitación con 2 señoras solas, cada una en su cama, una con mejor cara que la otra. Volvió el tema de la amante y la cosa estuvo pareja,  dos a dos, aquí si cantamos y bailamos a petición del público, cada una de las señoras nos decía su artista favorito y nosotras cantábamos y bailábamos, y si tuve éxito con las gaitas! Las dos cantaron y se lo disfrutaron, y yo más que ellas!

La cuarta habitación era muy grande y con varias camas, pero nos sacaron porque había que hacer curas a los pacientes, así que nos fuimos al balcón con los familiares y allí encontramos un paciente, seguí bailando y cantando gaitas sin parar y logré un baile tipo coreografía con algunos de los presentes! Genial! Hubo fotos, las cuales extravié…


Luego llegó el momento de irnos y encontrarnos en pasillo de salida, con otra dupla, Gustavo y su compañera, así que seguí bailando gaitas con Gustavo quien estaba muy animado, y entramos a un grupo en círculo de 6 personas, que estaban como esperando algo, nos pusimos todos a bailar tipo rueda de tambores pero con gaitas, llegó otra dupla y se incorporó, ni se imaginan mi emoción! En medio de la algarabía una señora muy dulce nos dio las gracias y nos dijo que los disculpáramos pero que tenían algo que hacer! Eran cristianos o evangélicos,  que se estaban reuniendo allí para entrar a las habitaciones a cumplir su misión! Pero en el ínterin no dudaron ni un momento en cantar y bailar con nosotros!   

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mi 4ta. visita: El Trio y La Reina del Mar. 10 de agosto, Hospital JM de Los Ríos.

Hoy me tocó jugar en trío con Lili (Liliana) y Adrenalina (Andreína), primera vez que entro a una habitación con tantas camas, eran como 7, pero todo fue muy fluido, al principio jugamos con las 2 primeras camas y luego nos fuimos turnando, noté que muchas veces estaba jugando sola, no es tan fácil el trio, a menos que hagas una función central para toda la habitación, lo cual hicimos después de un rato jugando a pares o en trío en esta habitación.

La energía de mis hermayasas muy dulce y fresca. Luego nos fuimos a una habitación donde estaba un niño en muy malas condiciones, con los ojos cerrados y sin moverse, conectado a un monitor, y la verdad no me acerqué mucho, menos mal que Lili le dedicó mucho tiempo y cantó para el niño, yo estuve más del otro lado de la habitación donde estaba una niña traviesa y pícara, a la cual por lo difícil del nombre que terminaba en “mar” la bauticé “La Reina del Mar”, el tema con ella era que le habían tratado de poner la vía 2 veces y no se dejaba, por lo cual no había recibido tratamiento, desde la noche anterior que había ingresado. En esta situación inventamos un ejercicio de “practicar o ensayar” para cuando viniera la enfermera a colocarle la vía. A pesar que la Reina del Mar insistía que no quería que la “puyaran”, lo practicamos sentándola en las piernas de Lili, mientras la abuela le agarraba el brazo y Adrenalina y yo cantábamos y lanzábamos nubecitas de burbujas a su alrededor, que pensábamos iban a ser suficientes para distraerla, en el momento de la verdad. Después de mucho rato de idas y venidas para coordinar el asunto de la vía, fuimos al puesto de enfermeras, donde mis hermayasas ya habían estado apoyando con toda su paciencia para que le colocaran la vía a un pequeño que lloraba sin parar.


Luego vino el turno de la Reina del Mar, no puedo decir que nuestros esfuerzos no sirvieron, pero de no haber sido por la fuerza de Lili al sostener a la niña y voltear su cabecita para que no viera, estoy segura que la enfermera no habría podido hacer los 4 o 5 intentos de colocar la vía, los cuales resultaron todos fallidos, de verdad yo quería como llorar, gritar y patear igual que la Reina del Mar. Dentro del aquel forcejeo lo más bello fue ver a niñitas de otras habitaciones saludándola desde la puerta para darle ánimo, verla soplar las burbujas haciendo una breve pausa en medio de sus gritos y llanto, hasta pudimos cantar con ella los pollitos y “Soy valiente” canción de la autoría de Lili, y también serví de piñata, con “dale, dale, dale” incluido y todo, por fortuna para mí el “dale” era con un rolito plástico de carita feliz en la punta que sonaba al golpear, para que de alguna forma la Reina del Mar pudiera drenar toda esa energía de llanto y gritos, al final la consolamos y la devolvimos a su habitación… Espero hayan podido colocarle su tratamiento, porque fue la única petición que hice a Dios al salir con dolor de cabeza y exhausta de aquel puesto de enfermeras…