Hoy me tocó jugar en trío con Lili (Liliana) y Adrenalina
(Andreína), primera vez que entro a una habitación con tantas camas, eran como
7, pero todo fue muy fluido, al principio jugamos con las 2 primeras camas y
luego nos fuimos turnando, noté que muchas veces estaba jugando sola, no es tan
fácil el trio, a menos que hagas una función central para toda la habitación,
lo cual hicimos después de un rato jugando a pares o en trío en esta
habitación.
La energía de mis hermayasas muy dulce y fresca. Luego nos
fuimos a una habitación donde estaba un niño en muy malas condiciones, con los
ojos cerrados y sin moverse, conectado a un monitor, y la verdad no me acerqué
mucho, menos mal que Lili le dedicó mucho tiempo y cantó para el niño, yo
estuve más del otro lado de la habitación donde estaba una niña traviesa y
pícara, a la cual por lo difícil del nombre que terminaba en “mar” la bauticé “La
Reina del Mar”, el tema con ella era que le habían tratado de poner la vía 2
veces y no se dejaba, por lo cual no había recibido tratamiento, desde la noche
anterior que había ingresado. En esta situación inventamos un ejercicio de “practicar
o ensayar” para cuando viniera la enfermera a colocarle la vía. A pesar que la
Reina del Mar insistía que no quería que la “puyaran”, lo practicamos sentándola
en las piernas de Lili, mientras la abuela le agarraba el brazo y Adrenalina y
yo cantábamos y lanzábamos nubecitas de burbujas a su alrededor, que pensábamos
iban a ser suficientes para distraerla, en el momento de la verdad. Después de
mucho rato de idas y venidas para coordinar el asunto de la vía, fuimos al
puesto de enfermeras, donde mis hermayasas ya habían estado apoyando con toda
su paciencia para que le colocaran la vía a un pequeño que lloraba sin parar.
Luego vino el turno de la Reina del Mar, no puedo decir que nuestros
esfuerzos no sirvieron, pero de no haber sido por la fuerza de Lili al sostener
a la niña y voltear su cabecita para que no viera, estoy segura que la
enfermera no habría podido hacer los 4 o 5 intentos de colocar la vía, los
cuales resultaron todos fallidos, de verdad yo quería como llorar, gritar y
patear igual que la Reina del Mar. Dentro del aquel forcejeo lo más bello fue
ver a niñitas de otras habitaciones saludándola desde la puerta para darle
ánimo, verla soplar las burbujas haciendo una breve pausa en medio de sus
gritos y llanto, hasta pudimos cantar con ella los pollitos y “Soy valiente”
canción de la autoría de Lili, y también serví de piñata, con “dale, dale, dale”
incluido y todo, por fortuna para mí el “dale” era con un rolito plástico de
carita feliz en la punta que sonaba al golpear, para que de alguna forma la
Reina del Mar pudiera drenar toda esa energía de llanto y gritos, al final la
consolamos y la devolvimos a su habitación… Espero hayan podido colocarle su
tratamiento, porque fue la única petición que hice a Dios al salir con dolor de
cabeza y exhausta de aquel puesto de enfermeras…

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