Ese día jugué con Dra. Marola (Marielis), serena y comprensiva, en la primera
habitación había un bebé que estaba cumpliendo un año ese día, al principio él
estaba un poco asustado y serio, pero le cantamos su canción favorita “Los Pollitos”
y el “Cumpleaños feliz”, y con burbujas
y mucho amor logramos cambiar la energía de la habitación, sacarle una sonrisa,
hicimos una pequeña fiesta particular y la mamá recibió masajes de nuestra
parte, lo cual fue una propuesta de Marola y me pareció muy tierna y útil, creo
que a la mamá también le gustó mucho.
De allí fuimos a una segunda habitación donde
desafortunadamente la pasillera (quien organiza a los payasos en la visita) nos
informó que el niño como de 13 años, tenía leucemia, y había que entrar con
tapabocas, lo cual me hizo sentir un poco triste, preocupada y bajó un poquito
mi nivel de energía. El niño estaba con su mamá, tenía tapabocas y estaba
receptivo pero sin querer hablar mucho, ni moverse, se veía adolorido, de hecho
le habían tratado de tomar varias veces la vía antes de que llegáramos y no lo
lograron. Practicamos un ejercicio de visualización con él acerca de lo que más
le gusta hacer, y se lo enseñamos a la mamá, mi compañera logró que soltara el
algodón con el que se limpiaba el brazo donde le habían tratado de colocar la
vía, y a partir de allí fue mucho más activo, se sentó en la cama, tomó fotos y
grabó un video mientras jugábamos con su mamá, propusimos varias cosas hasta
que logramos engancharlo con un juego de adivinar pintando en una mini pizarra
mágica, e incorporamos a su mamá, creo que esto fue lo que lo motivó más.
También le dimos masajes a la mamá.
Luego pasamos por el balcón a otra habitación, analizándolo
en retrospectiva creo que debimos preguntarle a la pasillera, pero seguí a mi
compañera con más experiencia, allí había una señora como de 60 años acostada,
y una como de 50 años que la acompañaba, sus caras de alegría y la disposición
que mostraron desde que entramos, me hizo saber que sería especial, y así fue.
Nos reímos juntas, desfilé mi atuendo entre risas, le hicimos un diagnostico buscando el corazón por
cualquier parte del cuerpo, resulta que la señora era médico y había sido Jefe
de Infectología del Hospital, y su acompañante, también médico fue su alumna,
así que divirtieron mucho ante nuestra disparatada propuesta de diagnóstico.
Recibimos bendiciones y un genuino agradecimiento de su
parte, nos dijo la acompañante que ella como médico no tenía la posibilidad de
hacer lo que nosotros, y que nuestra labor no tenía precio, así como el tiempo
que dedicamos a estar en el Hospital, en vez de estar en algún lugar divertido,
la playa, el cine, etc. El momento estelar para mí fue cuando la acompañante tomó
una especie de ungüento ungió nuestras frentes con la bendición de la Virgen del Perpetuo Socorro, y nos
agarramos las manos las 4, para hacer una especie de oración o agradecimiento, cuando
traté de agarrar la mano que estaba debajo de la sabana de la señora en cama,
le pregunté que si quería que la ayudara a sacarla debajo de la sabana porque
la vi moverse hacia mí, pero me dijo que no tenía mano, ante lo cual le dije
que no importaba y que igual la iba a agarrar, y así fue! Yo soy devota de la
Virgen así que eso fue para mí como una señal Divina que siempre agradeceré!
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