03 de agosto 2013:
Hospital Domingo Luciani.
Que calor al cambiarnos en un puesto de enfermeras! No
encontraba dupla, y Socotropo o algo así entendí! (Franklin) decidió jugar
conmigo, la carga de nariz de ese día fue muy especial. Salimos un poco
alocados, la energía de mi dupla increíble, al principio nos costó acoplar un
juego porque el proponía más de hablar con su fantástica imaginación y yo de
hacer, pero lo logramos!
En la primera habitación había varias señoras con sus
bebés pequeños, mi compañero tiene un ingenioso sentido del humor que hacía
reír con sus ocurrencias, inventamos, incluimos a la enfermera en el juego y
reía con nuestros disparates, los bebés lloraban mientras les ponían el
medicamento en la vía y esto me hizo sentir un poco incomoda y nerviosa, pero
Socotropo consolaba con humor a las mamás que reían! Hubo baile, desfile, fotos
(de mentira) y un súper túnel intergaláctico de los deseos, con un resorte de
colores, con el que logramos conectar a las mamás entre sí para pedir deseos,
por supuesto todos eran de pronta recuperación, en la habitación contigua, también
nos esperaban porque las mamás ya habían oído el alboroto, así que fue fácil
entrar y continuar el juego que ya traíamos.
Luego la pasillera nos llevó a
otra habitación donde estaba un papá con su pequeño como de 7 años, el papá
feliz en lo que entramos y muy participativo, el niño se fue incorporando poco
a poco, porque tenía yeso en todo el torso, y lucía un poco molesto, luego
seguí a la habitación que conectaba con esa, donde había una bebe y una niña
como de 8 años, con yeso en varias partes del cuerpo, con sus mamás (creo) el
nivel de energía fue alto, jugamos a las fotos, bailamos, pasamos deseos por el
túnel, hicimos una fiesta por el bautizo del papá de al lado, al que Socotropo
llamó “Yo si como caraotica”, fue muy impactante para mi ver al papá cargando
la bolsa de suero y las vías del pequeño e incorporarse a la actividad en la
habitación donde estaban las niñas, por invitación de mi compañero.
Aquí el
reto fue hacer felices a los niños, pero lo logramos, la pequeña bebé con cara
de susto, finalmente sonrió cuando nos tomamos todos de las manos, y la de 8
años se divirtió mucho cuando bailando pasamos el túnel de deseos de un lado al
otro de su cabeza, luego supimos que la niña había sido maltratada por su
familia, según nos contó la pasillera, quien tomó la sabía decisión de no
decirnos nada antes de entrar a la habitación!
