Hospital Universitario, 24 de agosto de 2.013.
En esta visita jugué en dupla con Lili (Liliana), pero antes
de contarla, estoy pensando que eso de escribir acerca de todas las visitas,
tal vez no sea sostenible en el tiempo, ahorita mismo estoy “fiebrúa”(como
decimos acá), porque a la décima visita puedo intervenir mi bata, es decir
colocarle todos los adornos y motivos que desee, lo cual es como una especie de
graduación o iniciación. Por supuesto, ya tengo planeado lo que le colocaré a
la bata, pues me he dedicado con todo corazón y alegría no sólo a decidir mi
vestuario sino a cómo voy a decorar mi bata, buscando en cuanta mercería y
tienda de telas conozco!
Definitivamente la bata será con flores y corazones! Dicho
esto, creo que si continuaré contando mis experiencias porque esto me enriquece
y tal vez cuando decida ponerlas en el blog, pueden ser compartidas con otros
yas@s, o motivar a algunos a formar parte del voluntariado, pero la razón por
la que realmente lo escribo es para que fluya todo lo que pasa dentro de mí, y
poder aprender y re-aprender de mi experiencia, y porque escribir y leer es
parte de mi esencia.
Pura energía! Así describo a Lili, me divertí muchísimo
jugando con ella a “regañarla” y “avergonzarme” ante las mamás por sus loqueras,
por ejemplo esa de dejarle unos cuantos besos rojos en la cara a un papá que
estaba con su esposa que cuando llegamos estaba dormida, pero luego reía sin
parar, y su hija como de 12 años que se movía muy poco, por problemas motores,
pero que al final terminó estirando una liga para hacer ejercicios junto a
Lili. También a petición bailamos y
cantamos Reggaeton, e intentamos enseñar al papá a mover la cadera para bailar,
lo cual fue intento fallido porque no se movía mucho y no tenía ritmo, aunque
se reía un poco apenado al intentarlo, pero ese fue el reto que le dejamos a la
esposa.
En esta habitación también había una señora y su acompañante, con un
niño que parecía no escuchar ni hablar, era alimentado a través de una sonda y
tenía una tos casi de asfixia, en los momentos en que Lili se acercaba a él
solo cantaba con un tono de voz muy suave y tierno, era otra! O sea, jugué con
2 Lili´s! Yo me limitaba a tararear la canción haciendo coro, y esa fue la
canción de cierre en la habitación, todos se quedaron cantando “Que pequeño el
mundo es”!




